Desciende el número de reservas de bodas para el próximo año en La Rioja

14 julio 2009

El presupuesto necesario para asistir a este tipo de actos sociales hace que muchos invitados prefieran «darse de baja»
En las comuniones sí se percibió ya el impacto de la crisis.
Al principio decían que eran malos augurios, pero las premoniciones se hicieron realidad. Y desde ya hace más de un año, se instaló en la cotidianeidad de los españoles trastocándolo todo. Se trata de la crisis económica que afecta hasta momentos tan especiales como los enlaces matrimoniales, ocasiones únicas en que las familias están dispuestas a tirar la casa por la ventana.
Julián Lázaro, presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio e Industria de La Rioja y propietario del Restaurante La Tapiada de Albelda, asegura que en esta temporada de bodas no se ha podido percibir todavía el impacto de la crisis económica porque esos actos ya estaban contratados con más de un año de antelación.
«Cuando sí vamos a poder darnos cuenta del impacto de la crisis será en los próximos meses. Sí ha bajado mucho el número de reservas. Otros años, ya estaba todo cogido desde ahora y a más de un año vista. Yo creo que la gente se retrae más pensando en que puedan perder el trabajo, por eso te reservan más tarde», explica.
Algo en los menús
En el Restaurante Barros de Lardero la situación es muy similar. Su propietario, Félix Lope de Calle, asegura que, de momento, no están notando la crisis porque para el primer semestre del año 2009 ya estaba todo reservado. «Pero la situación cambia a partir de ahora. En el segundo semestre lo notaremos algo más y creo que cuando de verdad se apreciará será el próximo año. Las reservas están bajando más para 2010».
En cuanto a los menús, en la mayoría de los restaurantes consultados aseguran que no han visto cambios. Es el elemento primordial del banquete y «no se hacen recortes presupuestarios». Sólo en el Restaurante La Terraza de Torrecilla en Cameros han observado cierta tendencia a disminuir un poco el coste del menú. «Hay algunos detalles donde vemos que la gente quiere ahorrar. Por ejemplo, en las copas después de las comidas. No sale tanto cava como antes. Ya no se sirven vinos reservas; salen más crianzas y, sobre todo, vino del año», explican.
Donde sí se ha notado la crisis es en la última temporada de comuniones. En el Restaurante Barros han visto que la gente quería ahorrar en el menú. Por ejemplo, ya no se pedían dos segundos platos. Sólo uno a elegir entre carne o pescado. Además, la crisis ha hecho que mucha gente «recuerde» que el sacramento de la comunión es un acontecimiento más familiar, más íntimo, no tan «social», por lo que han optado por alejarse de los salones de banquetes y celebrar el acontecimiento en pequeñas cafeterías, bodegas y merenderos.
En cualquier caso, el verdadero impacto de la crisis económica se verá en los próximos meses. Julián Lázaro cree que el termómetro de las consecuencias del actual momento económico se apreciará en las cenas de empresas en Navidad: «Por ahora la situación está floja. Las comidas de empresas y asociaciones no se están notando nada. En noviembre veremos cuál es la verdadera situación».

Fuente/elcorreodigital.com

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