Las obras en el Concello y en la Casa da Cultura han obligado a ofrecer otro edificio noble como alternativa
El secular Torreón de los Andrade ha descubierto en los últimos meses un nuevo uso. El histórico edificio, último vestigio del palacio señorial construido por Fernán Pérez de Andrade o Bo a finales del siglo XIV, ya se había acostumbrado a su labor como centro de interpretación de la larga estirpe feudal, como sala de exposiciones e incluso como oficina de turismo. Pero ahora se ha convertido en uno de los lugares más buscados por los novios para darse el sí, quiero. La torre es, sin duda, el edificio más emblemático de la villa medieval, pero hasta el momento no se había contemplado como lugar de ceremonias en aras de dos potentes alternativas: el Concello y el antiguo Convento de San Agustín, hoy Casa da Cultura.
El retraso en las obras de la casa consistorial han hecho coincidir en el tiempo su cierre con el del otro edificio noble usualmente utilizado en los enlaces civiles. Y ello ha obligado al Concello eumés a ofrecer alternativas: el poco lucido edificio administrativo de Foremdes o el poco atractivo centro de mayores, frente a la pétrea e histórica torre. A excepción de las parejas que solo querían cumplimentar el trámite, el hogar de los Andrade gana posiciones. En lo que va de año, se han oficiado allí medio centenar de enlaces, la mitad de los civiles registrados en Pontedeume y una sexta parte de los 36 totales, incluyendo los religiosos.
«Los novios parecen tener el ojo puesto en los Andrade», reconoce Javier Crespo, edil de Servicios y alcalde accidental. El concejal apunta que ya tiene en agenda otras dos bodas que oficiará allí en los próximos meses. Una cuestión, dice, «quizá de la moda pero también del encanto que tiene el lugar».
Aunque los vestigios del palacio de los señores de Andrade son aptos para celebrar enlaces por todo lo alto, todavía no hay quien se haya atrevido a hacerlo en su terraza, a 18 metros de altura y sin la protección de un techo contra un nunca previsible aguacero. En su lugar, se suele utilizar la tercera planta, un nivel que se haya despejado de maquetas y que alberga la exposición permanente de grabados del artista ourensano Julio Prieto Nespereira. Los únicos inconvenientes, el escaso espacio para acoger muchos invitados y las dificultades de accesibilidad. Ante invitados con problemas de movilidad se han oficiado algunas en la planta baja, donde se aloja la oficina de turismo eumesa.
Consenso
En su empleo como lugar para los casamientos hasta la oposición se muestra de acuerdo. Para Agustín Vilariño, portavoz municipal del PSdeG-PSOE, «el marco es solemne y bonito. De lo que hay es el sitio idóneo», explica un edil que ya ha oficiado dos bodas allí. «En general, la gente quedó medianamente contenta». Manuel Rei, del BNG, lo corrobora. De hecho, recuerda, «fomos nós os que aportáramos a idea de que ante as obras nos outros sitios se podía empregar o Torreón». «Os protocolos establecen que deben ofrecerse os lugares máis senlleiros para oficiar vodas», agregó, y en este sentido considera que en Pontedeume «somos moi xenerosos». No solo por prestar su joya patrimonial para los enlaces, sino porque «non cobramos nada, nin pola cerimonia nin por facer os trámites». Ahora falta por comprobar qué pasará cuando en octubre, según las previsiones, esté disponible de nuevo el edificio del Ayuntamiento. Muchos piensan que los novios seguirán prefiriendo casarse en un lugar con más empaque en el que, además, no tengan que pelear los sábados por esquivar los puestos del feirón en fotos y paseos nupciales.
fuente/lavozdegalicia.es/
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